Es un arco semicircular, típico del estilo romano clásico, compuesto por bloques de piedra tallada de color gris oscuro que están colocados en forma radial, con una alineación simétrica.
En el Centro Histórico de Quito, la mayoría de los detalles constructivos observados corresponden a elementos elaborados en hormigón, debido a su resistencia y durabilidad. Sin embargo, también se encuentran detalles significativos realizados en madera, un material que forma parte del legado arquitectónico tradicional de la ciudad y que refleja técnicas antiguas y estilos decorativos propios de la época colonial.