Este tipo de arco es típico de la arquitectura barroca colonial en América Latina, como Quito, donde el barroco quiteño alcanzó un alto grado de sofisticación.
En el Centro Histórico de Quito, la mayoría de los detalles constructivos observados corresponden a elementos elaborados en hormigón, debido a su resistencia y durabilidad. Sin embargo, también se encuentran detalles significativos realizados en madera, un material que forma parte del legado arquitectónico tradicional de la ciudad y que refleja técnicas antiguas y estilos decorativos propios de la época colonial.